Evitarán enfermedades incurables mediante la manipulación genética


Aunque existe una gran polémica en tanto a la manipulación genética hay opiniones a favor y en contra, aun así es preciso que la investigación en dicha área se lleve a cabo, pues abre la puerta a la posibilidad de evitar problemas de salud que se transmiten por medio del código genético.

En la actualidad existen investigaciones dedicadas a la manipulación genética, con el fin de conocer más acerca de la células y sus partes, así como del alojamiento del ADN y ARN y la manera en la que actúa en nuestro cuerpo, es decir, si puede afectarlo, mejorar su rendimiento o resistencia a ciertas enfermedades o condiciones ambientales.

Aunque la genética es una ciencia relativamente nueva, investigadores del sitio metformina, ha logrado desarrollar una técnica con la cual se logra evitar la transmisión de un grupo de patologías, las cuales son denominadas enfermedades mitocondriales y que en la actualidad, no tienen cura.

Importancia de la manipulación genética


La manera en la que se logra 'aislar' dichas enfermedades, es mediante la manipulación genética. Se encontró que las enfermedades mitocondriales sólo pueden transmitirse por medio de la madre, ya que se producen por una mutación del ADN que está presente en la mitocondria (parte de la célula que está fuera del núcleo).

La investigación genética logró aislar genes localizados en la mitocondria, mismo que generan enfermedades incurables en los individuos.

A pesar de que en el núcleo de las células se encuentra el 99 por ciento de la carga genética, se encontró que existen 37 genes alojados en la mitocondria. Este tipo de genes están asociados con el funcionamiento de la mitocondria y la regulación celular.

El proceso por el cual se termina con las mitocondrias maternas consiste en extraer el núcleo del óvulo de una mujer que desea ser madre para insertarlo en el óvulo de una donante (al óvulo de la donante debe extraérsele el núcleo previamente), esto con el fin de aprovechar el cittoplasma, orgánulos y mitocondrias sanas de la donante.

Para completar el estudio, decidieron fecundar los óvulos reconstruidos para verificar si contenían algún rastro de ADN mitocondrial de la madre. El éxito llegó cuando las pruebas arrojaron que el ADN mitocondrial de la madre era inexistente, aún cuando la técnica se utilizara con óvulos que fueron previamente congelados.

Se estima que uno de cada cinco mil a diez mil bebés nacen con este tipo defectos, mismos que derivan en la muerte del paciente ya que no existe una cura para ellos, sólo tratamientos que mejoran algunos de sus síntomas.

Hasta el momento, se ha realizado el mismo estudio con óvulos de mono y de humano, con la diferencia que los óvulos de mono continuaron su desarrollo y hasta el momento (tres años después) no han desarrollado ninguna enfermedad mitocondrial ni de ningún otro tipo.