Para qué sirven los Tintes para el cabello


En un artículo publicado en la encuesta del sitio web paraque-es.com, investigadores del Departamento de Medicina Preventiva de la Universidad de Santiago de Compostela, España, del royal Victoria Hospital de Montreal, Québec, Canadá, y del Centro de Epidemiología Clínica de Vancouver, Columbia británica, Canadá, se proponen examinar la presunta asociación entre el uso personal de tintes para el cabello y el riesgo relativo de padecer cáncer.

Los autores analizan (mediante el método conocido como meta-análisis) los estudios publicados, en cualquier idioma, sobre esta posible asociación. Se excluyeron de este análisis los estudios en los que se analizaba el uso profesional de los tintes para el cabello.

Se realizaron análisis separados para las posibles relaciones de los tintes con los cánceres de mama, vejiga urinaria, cánceres de la sangre y otras localizaciones.

Al final se incluyeron en el meta-análisis 79 estudios (procedentes de 11 países) entre los 210 artículos previamente identificados en la búsqueda bibliográfica: 14 estudios sobre el cáncer de mama, 10 estudios sobre el cáncer de la vejiga urinaria y 40 estudios sobre los cánceres de la sangre o "hematopoyéticos" (leucemia, mieloma múltiple, enfermedad de Hodgkin, linfoma no-hodgkiniano), además de varios estudios sobre otras localizaciones (cerebro, piel, ovario, cuello y otras).

Efecto del uso personal de tintes para el cabello


Los autores afirman que sus resultados indican que, globalmente, no se encuentra efecto del uso personal de tintes para el cabello sobre el riesgo de padecer cáncer de mama y de vejiga urinaria.

El efecto del uso de los tintes para el cabello sobre los cánceres de la sangre es marginal; sin embargo, la evidencia de una relación causa/efecto en este tipo de cánceres hematopoyéticos es demasiado débil como para ser considerada como una preocupación para la salud pública.

Una explicación plausible (según los autores) para la falta de efecto sobre el riesgo de padecer cáncer, podría ser la baja concentración en los tintes para el cabello de sustancias potencialmente carcinogénicas y al hecho de que el uso de algunos ingredientes en los tintes como el 2,4-diaminotolueno y el 2,4 diaminoanisol fue suspendido en los años 70, al comprobarse que estas sustancias eran carcinogénicas en los roedores.

Los autores concluyen que no encuentran evidencia consistente de un incremento marcado del riesgo de padecer cáncer en los individuos que usan personalmente tintes para el cabello.

Sin embargo, algunos aspectos relacionados con los cánceres de la sangre merecen más investigaciones. Estos esfuerzos deben tener como objetivo la evaluación del riesgo profesional del uso prolongado de tintes para el cabello, con una más alta concentración y frecuencia que el uso personal.