Octubre: mes de concientización del cáncer de pecho


Se recomienda que todas las mujeres mayores de 20 años auto examinen sus pechos una vez al mes. Al examinarlos regularmente, podrás conocer cómo se sienten normalmente. Si detectas algún cambio en tus pechos, podrás identificarlo y avisar a tu médico.

La mayoría de las "bolitas" en los pechos son encontradas por las mismas mujeres. Si tu encuentras cualquier cambio, bolita o engrosamiento, dile a tu médico enseguida. Recuerda que la mayoría de las bolitas no son malignas, pero no lo sabrás hasta que preguntes.

El retrasar el diagnóstico de cáncer de pecho no cambia el diagnóstico, solo empeora el futuro. Los cambios en el tejido de los senos están influenciados por el ciclo menstrual y el tejido mamario se siente menos sensible o aumentado de tamaño durante los 7 a 10 días después de que comienza el período menstrual, siendo este tiempo el mejor para hacerte un auto-examen.

Un seno normal se compone de tejido glandular y tejido graso que generalmente no se encuentra distribuido de una forma regular. La condición enfermedad fibroquística en realidad es un término generalizado que incluye varias condiciones del seno.

Una mujer con esta condición puede tener varias bolitas no dolorosas en uno o ambos pechos y algo de sensibilidad. Cuando es examinada, las bolitas parecen ser dolorosas, firmes, movibles y sin un borde claro. Rara vez sale líquido del pezón.

Un médico o una enfermera con experiencia pueden distinguir entre los cambios sugestivos de malignidad y aquellos cambios benignos. Todas las mujeres deben de realizarse un auto-exámen de mama regularmente, pero especialmente las mujeres que han sido diagnosticadas con cambios fibroquísiticos o algún grupo de desórdenes de alto riesgo.

Alto riesgo se define como aquellas mujeres que tienen una historia familiar de cáncer de seno o enfermedad benigna de pecho, particularmente una madre o una hermana. También incluye a mujeres que no hayan tenido niños o hayan tenido un embarazo después de los 30 años, que sean de religión judía, caucásicas y aquellas quienes hayan tenido un síndrome premenstrual severo o irregularidades menstruales.

Existe algo de especulación por el momento con respecto a fumar, una dieta alta en grasa, consumo de alcohol (más de 3 bebidas a la semana) que puede estar asociado a un riesgo mayor de enfermedad de mama.

¿Cómo hacer un autoexamen de senos?

1. A la misma hora cada mes, checa cualquier cambio en la apariencia normal de tus pechos.
2. Busca una bolita, engrosamiento o si la piel se engrosa.
3. Reporta estos cambios a tu médico o a una enfermera.
4. Acude regularmente a exámenes de senos y al examen de Papanicolau (examen de detección de cáncer cervical).
5. Pregunta sobre una mamografía.

Checa tus senos utilizando los siguientes pasos:

Acostada:
1. Coloca una almohada bajo tu hombro derecho.
2. Coloca tu mano derecha sobre tu cabeza.
3. Checa toda el área de tu pecho con las yemas de tus dedos de tu mano izquierda.
4. Utiliza presión leve, mediana y fuerte sobre cada área de tu pecho.
5. Presiona suavemente para ver si existe secreción.
6. Repite estos pasos con tu pecho izquierdo.

En el espejo:
1. Checa por anormalidades en la forma o apariencia de tus pechos.
2. Nota cualquier cambio en la piel o pezones como retracción o secreción.
Inspecciona tus pechos en cuatro pasos: Brazos a los lados, brazos sobre la cabeza, manos sobre la cadera presionando firmemente para flexionar los músculos del pecho e inclinándote hacia delante.

En la regadera:
1. Levanta tu brazo derecho.
2. Con las manos llenas de jabón y los dedos planos, checa tu seno derecho.
3. Utiliza los mismos círculos pequeños y el mismo patrón de la técnica descrita arriba en al acostarte.
4. Repítelo en tu seno izquierdo.

Osteoporosis y fracturas


En un artículo publicado en revista Journal of American Medical Association del 28 de Noviembre de 2007, investigadores las universidades norteamericanas de San Francisco (California), Pittsburg (Pensilvania) y Alabama (Birmingham), pertenecientes a los grupos “Estudio de las fracturas osteoporóticas (SOI)” y al “Estudio de las fracturas osteoporóticas en el hombre (MrOS)” se proponen examinar, en hombres y mujeres ancianos, la asociación entre la densidad mineral ósea (BMD) y las fracturas producidas por traumatismos intensos, y entre las fracturas por traumatismos intensos y subsiguientes fracturas.

Los participantes en el estudio han sido adultos con 65 o más años, incluidas las cuidadoras en distrito federal en dos ensayos prospectivos realizados en diferentes áreas geográficas: del estudio SOI fueron seguidas 8.022 mujeres desde 1988 a 2006; del estudio MrOS fueron seguidos 5.995 hombres desde el año 2000 al 2007.

Densitometría para evaluar la densidad mineral ósea


Las principales medidas realizadas en los participantes fueron: Una densitometría para evaluar la densidad mineral ósea (BMD) en la cadera y en la columna además, las fracturas producidas a lo largo del seguimiento fueron confirmadas por estudio radiográfico.

Las fracturas fueron clasificadas, sin conocimiento previo de la densidad mineral ósea (BMD), como fracturas provocadas por un traumatismo intenso (como puede ser un accidente de circulación o una caída de una altura superior a la de estar de pie) o fracturas provocadas por un traumatismo mínimo (caídas estando de pie o traumatismos menos intensos).

Los resultados fueron los siguientes:

  1. En total, 264 mujeres y 94 hombres sufrieron una fractura por un traumatismo intenso y 3.211 mujeres y 346 hombres sufrieron fracturas tras un traumatismo mínimo.
  2. En las mujeres, cada reducción en 1 punto en la densidad mineral ósea de toda la cadera se asociaba, de manera similar, con un incremento en el riesgo de sufrir una fractura por traumatismo intenso o una fractura por traumatismo mínimo.
  3. Los resultados fueron similares en los hombres con fracturas por traumatismo intenso o mínimo.
El riesgo de sufrir subsiguientemente más fracturas fue un 34% superior entre las mujeres con una fractura inicial por traumatismo intenso y un 31% superior entre las mujeres con una fractura inicial por traumatismo mínimo, comparado con mujeres que no habían sufrido fracturas por traumatismo intenso o mínimo.

Las conclusiones indican que las fracturas que no asientan en la columna, tanto las producidas por traumatismos mínimos como las provocadas por traumatismos intensos se asocian, de manera similar, con una densidad mineral ósea baja (osteoporosis) en los adultos a partir de los 65 años y con el riesgo de sufrir, posteriormente, más fracturas.

En consecuencia, las fracturas producidas por traumatismos intensos (y no sólo las fracturas producidas por traumatismos mínimos, clásicamente conocidas como “fracturas por osteoporosis”) deben ser incluidas en los ensayos clínicos sobre las consecuencias de la osteoporosis.