Osteoporosis y fracturas


En un artículo publicado en revista Journal of American Medical Association del 28 de Noviembre de 2007, investigadores las universidades norteamericanas de San Francisco (California), Pittsburg (Pensilvania) y Alabama (Birmingham), pertenecientes a los grupos “Estudio de las fracturas osteoporóticas (SOI)” y al “Estudio de las fracturas osteoporóticas en el hombre (MrOS)” se proponen examinar, en hombres y mujeres ancianos, la asociación entre la densidad mineral ósea (BMD) y las fracturas producidas por traumatismos intensos, y entre las fracturas por traumatismos intensos y subsiguientes fracturas.

Los participantes en el estudio han sido adultos con 65 o más años, incluidas las cuidadoras en distrito federal en dos ensayos prospectivos realizados en diferentes áreas geográficas: del estudio SOI fueron seguidas 8.022 mujeres desde 1988 a 2006; del estudio MrOS fueron seguidos 5.995 hombres desde el año 2000 al 2007.

Densitometría para evaluar la densidad mineral ósea


Las principales medidas realizadas en los participantes fueron: Una densitometría para evaluar la densidad mineral ósea (BMD) en la cadera y en la columna además, las fracturas producidas a lo largo del seguimiento fueron confirmadas por estudio radiográfico.

Las fracturas fueron clasificadas, sin conocimiento previo de la densidad mineral ósea (BMD), como fracturas provocadas por un traumatismo intenso (como puede ser un accidente de circulación o una caída de una altura superior a la de estar de pie) o fracturas provocadas por un traumatismo mínimo (caídas estando de pie o traumatismos menos intensos).

Los resultados fueron los siguientes:

  1. En total, 264 mujeres y 94 hombres sufrieron una fractura por un traumatismo intenso y 3.211 mujeres y 346 hombres sufrieron fracturas tras un traumatismo mínimo.
  2. En las mujeres, cada reducción en 1 punto en la densidad mineral ósea de toda la cadera se asociaba, de manera similar, con un incremento en el riesgo de sufrir una fractura por traumatismo intenso o una fractura por traumatismo mínimo.
  3. Los resultados fueron similares en los hombres con fracturas por traumatismo intenso o mínimo.
El riesgo de sufrir subsiguientemente más fracturas fue un 34% superior entre las mujeres con una fractura inicial por traumatismo intenso y un 31% superior entre las mujeres con una fractura inicial por traumatismo mínimo, comparado con mujeres que no habían sufrido fracturas por traumatismo intenso o mínimo.

Las conclusiones indican que las fracturas que no asientan en la columna, tanto las producidas por traumatismos mínimos como las provocadas por traumatismos intensos se asocian, de manera similar, con una densidad mineral ósea baja (osteoporosis) en los adultos a partir de los 65 años y con el riesgo de sufrir, posteriormente, más fracturas.

En consecuencia, las fracturas producidas por traumatismos intensos (y no sólo las fracturas producidas por traumatismos mínimos, clásicamente conocidas como “fracturas por osteoporosis”) deben ser incluidas en los ensayos clínicos sobre las consecuencias de la osteoporosis.